Tool – Y las almas volaron alto
Impresionante debut del conjunto californiano en nuestro país

Fotografías: Sonidos en Foco
Fecha: Viernes 28 de marzo de 2025
Lugar: Parque Metropolitano Simón Bolívar – Bogotá
Calificación: 10
No hay otra banda como Tool sobre la faz de La Tierra. Lo de este cuarteto surgido en 1990 parece propio de extraterrestres. Su música no se adapta a los formatos establecidos: un par de versos, un estribillo, un coro, un solo de guitarra, otro coro y estuvo. No. Esta anomalía se explaya en una suerte de rock pesado y progresivo, con un carácter tan espiritual como onírico.
Esto lo sabe bien su cofradía, que no es pequeña sino masiva en distintas partes del mundo, y vaya que la porción nacional de seguidores se reportaron en la segunda jornada del Festival Estéreo Picnic. Con ello la ansiedad por ver a este mito convertido en banda de rock, era enorme. Palpitaba en el aire.

Previo a la aparición de Tool, los suecos The Hives se presentaron en literalmente una eléctrica noche. Y es que las lluvias azotaron desde la tarde, al punto que en algún momento todas las actuaciones del festival debieron ser pausadas por precaución de una tormenta. Con ello ese conjunto de punk rock lo dio todo bajo el agua.
Más adelante se confirmó lo que ya era un rumor: los estadounidenses Incubus cancelaron su show “por enfermedad al interior del grupo”. Nunca se indicó precisamente qué o quién estaba indispuesto, lo cierto es que los nacionales 1280 Almas ocuparon ese espacio siendo el calentamiento a lo que vendría con Tool. En esta reseña no me detendré a comentar su actuación, más que a decir que cumplieron con brindar su espectáculo de rock latino ante una audiencia que obviamente no los esperaba.

Nueve y media de la noche. Palpitaciones en el corazón al máximo. Luces que se empiezan a mover sobre el escenario, y entonces los cuatro hechiceros comienzan su mágico ritual. ‘Jambi’, extraída del disco “10,000 Days” (2006), nos metió en el trance. Sensación indescriptible.
Acto seguido una pieza que sinceramente jamás pensé que se llegaría a escuchar en Colombia: ‘Stinkfist’ desde “Ænema” (1996). Sí, con ese ritmo adictivo que viene de la batería de Danny Carey, con un Maynard James Keenan susurrando y haciendo de las suyas con el megáfono, mientras Justin Chancellor en el bajo y Adam Jones articulaban zigzagueantes líneas de bajo y atómicos riffs respectivamente.
Este no es el clásico show de rock donde el perfomance es festivo, con músicos saltando y el cantante preguntando cómo la estamos pasando. No. Esto es una experiencia atmosférica, que apunta a los sentidos y en el que la masa humana es absorbida por el poder una música lisérgica —‘Rosetta Stoned’—. Lo tomas o lo dejas. Claramente los miles de espectadores, fans y extraños, cayeron rendidos ante esta sobredosis alienígena.

A todo ello se suman imágenes piscodélicas en pantalla, con otras propias de sus fascinantes videoclips que vimos rodar en canales de videos. Hoy como ayer resultan misteriosas. ‘Fear Innoculum’, y ‘Pneuma’, dos piezas de su largamente esperado último disco, reafirmaron la grandiosidad creativa de estos estadounidenses.
‘Parabol’ y ‘Parabola’ fue el punto de la elevación del ser espiritual. Es un sonido que toma una onda expansiva y en la que al mirar para ambos lados vi a varias personas realmente afectadas, en el buen sentido de la palabra.
Keenan no es el frontman más carismático del rock. Su estampa va en un segundo plano, y si a mucho nos saludó pero poco más. Finalmente, ¿quién quiere palabrería cuando esto es música tridimensional? ‘Schism’ y ‘Vicarius’ fueron turbulencia, éxtasis y gloria. A las once de la noche ya todo estábamos convertidos en lo que estos tipos quisieran.

¿El mejor show visto en nuestro país? No lo sé, pero que esto es irrepetible es algo cierto. ¿Volverá Tool algún día Colombia? Tampoco lo sé. Esta era la primera vez en 35 años de historia que el grupo venía a tocar a Sudamérica. Para escuchar “Fear Innoculum” hubo que esperar trece años. La banda no estaba en plataformas digitales hasta entonces y jamás ha querido grabar un video oficial en vivo. Díganme de algo más atípico en la industria musical.
Términos como “sobrevalorado” o de “culto”, no aplican. Tool es una sensación al margen de toda regla o expectativa. Situados en una superliga donde juegan bajo sus propios términos, son reyes por derecho propio. Para entender todo esto basta darle “play” a uno de sus discos, cerrar los ojos e imaginar eso potencializado por enormes amplificadores. Y entonces las almas volaron alto.