Hugo Alejandro Bernal
Por: Hugo Alejandro Bernal
Editor general

Bogotá, Teatro Royal Center

Viernes 18 de Septiembre de 2015

 

Patton y compañía dejan su impronta en la capital

patton02Antes de intentar describir el cúmulo de emociones y detalles que hicieron parte del show que Faith No More brindó en Bogotá, considero pertinente recordar algunas de las palabras con las que “Rock Show Special” de la BBC Radio los describió: “Si te preguntamos sobre algunas de las bandas más influyentes de todos los tiempos tendrían que estar Black Sabbath, AC/DC, Led Zeppelin, Nirvana y Metallica. Pero hay otro nombre que estaría junto a ellos. Probablemente el único grupo que combina metal, hip hop, punk, R&B, jazz, thrash y se convirtieron en super estrellas en el proceso. Su álbum “Angel Dust” fue escogido por la revista Kerrang como el “álbum más influyente de todos los tiempos”. Ellos son Faith No More. De finales de los ochenta hasta mediados de los noventa ellos cambiaron todo e inspiraron a una gran cantidad de seguidores y bandas como Slipknot entre muchas otras”.

Dado el contexto necesario a lo que significa una banda como Faith No More en la historia del rock, regresemos a lo que fue el evento como tal. El ingreso de los asistentes fue ordenado y sin sobresaltos gracias a la buena labor logística del teatro. “Desnudos en Coma” banda nacional escogida para iniciar esta velada rockera, hizo un gran trabajo. De hecho no les pesó en ningún momento la responsabilidad hacer la apertura del escenario. Su rock experimental se caracterizó por un buen nivel de ejecución con pasajes de post hardcore  y progresivo donde lució el buen quehacer de su baterista David Rincón.

Antes del plato fuerte de la noche, el escenario se vio adornado por arreglos florares mientras el público contaba los minutos para disfrutar de Patton y compañía. Con el preámbulo idóneo, Faith No More irrumpió en el escenario con una potente “Motherfucker”, coreada al unísono por el público seguida por una exquisita “Land of Sunshine”, donde la banda demostró su excelente momento. La adrenalina se disparó con la potente “Caffeine” que le permitió a  Mike Patton exponer buena parte de su capacidad vocal, continuando con “Everythings Ruined” y un rutilante trabajo de Billy Gould en el bajo, quien como los buenos vinos, parece tocar mejor con el paso de los años.

patton01La presentación semejaba una delicatesen sonora con la brillante interpretación de “Evidence” que brindó la calma necesaria previa al estallido que representó el clásico “Epic”, con el cual, los asistentes hicieron temblar los cimientos del teatro Royal Center. Ese momento fue aprovechado por la banda para seducirnos con una de las piezas más interesantes de su último disco como lo es "Sunny Side Up" y la perenne “Midlife Crisis”, encendiendo el júbilo de los asistentes para desembocar en la magnífica “Last Cup of Sorrow, donde Roddy Bottum y Jon Hudson demostraron su gran capacidad técnica, en teclado y guitarra respectivamente.

Los decibeles explotaron con la briosa “The Gentle Art of Making Enemies” en la que más de uno forzó su garganta tratando de emular la rutilante ejecución vocal de Patton. Tras el aluvión de potencia, la banda expuso una exquisita interpretación de “Easy” demostrando su gran versatilidad en el escenario. Para ese momento de la noche vinieron dos temazos del álbum “Sol Invictus”, lanzado en el presente año. El primero de ellos fue "Separation Anxiety" seguida por “Matador” que pese a ser canciones demasiado nuevas, fueron muy bien recibidas por los asistentes.

El show continuó con el gran clásico “Ashes to ashes” del “Album of the Year” de 1997 con un Patton que se robó la atención por su gran carisma y “Superheroe” que culminó de excelente forma la primera parte de esta presentación.

Tras unos minutos de pausa y el incesante grito de “Faith No More” por parte del público, el grupo regresó a la tarima para interpretar un “encore” o cierre compuesto por los temas “Sol Invictus”, el clásico “We care a lot” y una memorable “Just a man”, donde Mike Patton se lanzó hacia los espectadores en un épico “stage diving” que hizo alucinar a todos los presentes.

Sobre este inolvidable concierto me quedan un par de imágenes y una sensación que es incapaz de salir de mi mente. Nunca había visto un público tan feliz y sonriente abrazándose tras un espectáculo de rock, ni había observado tanta entrega por parte de una banda, en un país donde apenas está debutando. Por otra parte, me queda la gratitud de haber sido testigo de uno de los grupos más importantes del mundo en un show que nunca esperé ver en Colombia.

Elogiar a Faith No More es simplemente llover sobre mojado. Su profesionalismo en tarima es envidiable, la capacidad técnica de sus músicos es impresionante y el carisma y entrega de Mike Patton son simplemente espectaculares. Es lejos el mejor “frontman” que ha pisado estas tierras.

Esta presentación se encumbra como uno de los mejores conciertos de rock que Bogotá ha recibido en el presente año y  seguramente hace parte de los mejores shows que ha disfrutado el público capitalino en la presente década.

Desde ya añoro el momento de volverlos a ver, si algún día deciden regresar a nuestro país. 

Hugo Alejandro Bernal

Fotografías: Khristian Forero

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