Martha Liliana Chaves
Por: Martha Liliana Chaves

Si, en esta vida

Miércoles 23 de noviembre
Estadio Atanasio Girardot 
Medellín 

La ciudad de la eterna primavera se vistió de pistolas y rosas. Por todos lados se veía el logo de Guns N’ Roses en una tarde soleada y calurosa; ese fue el escenario perfecto para cumplir el sueño de volver a ver a esta legendaria banda con la mayoría de sus integrantes originales: Duff McKagan, Slash y por supuesto Axl Rose. Algo que ya parecía imposible en esta vida, puesto que después de 23 años y muchas discusiones el cantante había asegurado no volver a presentarse junto a Slash y sus otros compañeros. Pero bueno, todo pasa por algo, y esa famosa frase sirvió para darle nombre a esta gira llamada “Not in This Lifetime”.

El monumental Estadio Atanasio Girardot recibió a aproximadamente 41.000 fanáticos provenientes de todas partes del país con la ilusión de volver a ver a una de las bandas más importantes de los últimos tiempos, muchos viajaron en flota, carro, avión, y pagaron precios entre $170.000 y $825.000 por boleta, sin contar con el costo del operativo; muchos participaron en concursos de emisoras e invirtieron toda su energía, tiempo y dinero para poder llegar a una de las citas más esperadas en los últimos años.

La organización del evento estuvo impecable, accesos organizados, seguridad, excelente sonido y puntualidad. A las 8:00 p.m. Marky Ramone, el último integrante vivo de la banda The Ramones inició su presentación punkera, los paisas, seguidores por excelencia de este género estaban llenos de emoción y todos coreaban a un mismo ritmo "¡Hey Ho, Let’s Go!", fueron 30 minutos llenos de energía, una canción tras otra, haciendo el preámbulo perfecto para lo que sería una noche inolvidable.

Luego de media hora (que algunos pensaron se alargaría por el ego de Axl Rose), para sorpresa de todos inició muy puntual, a las 9:04 p.m. Empezaron a verse las primeras imágenes en las pantallas gigantes con el logo de la banda, la música de los Looney Toones y las pistolas disparando, los fans gritaban "Guns N’ Roses!" una y otra vez.

El show inició con la canción 'It’s so Easy' y Axl demostró que a pesar de los kilitos de más y el paso del tiempo, su voz continúa vigente, poderosa y fascinante. Interpretaron muchas canciones clásicas, entre ellas: 'Welcome to the Jungle', 'You Could be Mine', 'Sweet Child O' Mine', 'Knockin' on Heaven's Door', y la infaltable 'November Rain'. Minutos antes se vislumbraron algunas gotas de lluvia que al parecer caerían justo en esta canción, pero al final no sucedió, sería mucha coincidencia.

Slash realizó varios solos, su inconfundible estilo hizo llorar a muchas asistentes, mujeres de 30 a 50 años de edad, acompañadas muchas de ellas por sus hijas (dejando el legado familiar). El famoso guitarrista rasgo su instrumento como en sus mejores épocas y con su atuendo inconfundible (sombrero, gafas oscuras, pelo largo y crespo), pero ya no con camisa desabotonada, logró generar nostalgia y emoción entre todos los asistentes.

Se escucharon varios homenajes a bandas como Pink Floyd, Led Zeppelin, The Who y muchos otros. El bajista Duff McKaggan también se destacó, se apropió del escenario y realmente causaba mucha emoción volver a ver a estos tres grandes músicos en un mismo espacio.

Axl tuvo varios cambios de vestuario, camisetas, accesorios y sombreros, como el popular sombrero vueltiao y encantó a los fans. Imágenes de fondo con rosas, pistolas y calaveras junto a fuegos artificiales acompañaron varias de las canciones. 

El show terminó con 'Paradise City', un cierre estupendo, muy acorde a la ciudad de Medellín, donde la hierba es verde y las chicas son hermosas. Fueron 2 horas y 45 minutos llenos de emotividad, alegría y satisfacción.

Digan lo que digan, esta es una de las bandas de hard rock más sobresalientes de todos los tiempos, y aunque ya Axl Rose no corre y da giros tan rápido como antes, no se pone sus pantalones cortos, no deja que le tomen fotos profesionales, su voz ya no aguanta los 27 segundos del grito inconfundible de 'Don’t Cry', ya no están en su época dorada, y así esta reunión haya sido invocada solo por un interés económico, este era un show imperdible, afortunados quienes asistieron, y quienes no, esperemos que este espectacular concierto se repita en esta vida.

Texto y fotografías: Martha Liliana Chaves 

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